{"id":67134,"date":"2024-06-21T19:06:57","date_gmt":"2024-06-21T19:06:57","guid":{"rendered":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/?p=67134"},"modified":"2024-06-21T19:06:59","modified_gmt":"2024-06-21T19:06:59","slug":"la-columna-literaria-voces-del-faro-presenta-a-marcela-elias","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/la-columna-literaria-voces-del-faro-presenta-a-marcela-elias\/","title":{"rendered":"LA COLUMNA LITERARIA VOCES DEL FARO PRESENTA A MARCELA EL\u00cdAS"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\u201cVoces del Faro\u201d<\/strong>, es un emprendimiento literario colectivo que tiene como principal objetivo divulgar en forma gratuita las obras de Escritores Santiague\u00f1os, en la provincia y la Regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma, naci\u00f3 en el mes de abril de 2022, con una tirada de 200 ejemplares y fue creciendo hasta llegar a los 500. Las publicaciones son mensuales y se distribuyen de en escuelas y colegios secundarios, donde los alumnos conocen, estudian y trabajan de manera did\u00e1ctica con textos de distintos g\u00e9neros de autores reconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta oportunidad presentamos a: Marcela El\u00edas, ella es Licenciada en Literatura Infantil y Juvenil. Es una apasionada promotora cultural, coordina talleres literarios para ni\u00f1os y adolescentes. Public\u00f3\u00bb Latidos en la ciudad\u00bb y \u00abCuentos de Amor y de Lluvia\u00bb. Faja de Honor por su \u201cCuentos de Amor y de Lluvia\u201d, otorgada por SADE &#8211; Seccional Santiago del Estero.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">EL SECRETO DE DOMINGA<\/h3>\n\n\n\n<p>Desde peque\u00f1o lo atrap\u00f3 el r\u00edo. Apenas a los tres a\u00f1os ya disfrutaba de mojar los piecitos en el R\u00edo Dulce y sentir las caricias marrones de las peque\u00f1as olas que el viento formaba a su paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Dominga, su madre, nunca lo not\u00f3. Tampoco se preocupaba por \u00e9l cuando no lo hallaba en el rancho, sab\u00eda que su hijo era amigo del r\u00edo. El ni\u00f1o conversaba con las mojarritas y las \u201cviejas\u201d que nadaban de punta a punta\u2026 Por las noches, a la luz de la luna, le contaba a Dominga y a sus hermanos mayores esas historias.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos quedaban sorprendidos por los cuentos que tra\u00eda del r\u00edo. Los hermanos, m\u00e1s rudos, bromeaban entre ellos y dec\u00edan: \u201cm\u00edralo a Mayulito, no ha pescao niaca pero trae cuentos del r\u00edo\u201d;\u201d se ha pasao el d\u00eda mirando el agua y nosotros laburando como perros\u201d. Ah\u00ed era cuando interven\u00eda Dominga en defensa de su hijo menor\u2026 \u201cvayan a descans\u00e1 ustedes, \u00e9l es m\u00e1s chico ya va ten\u00e9 tiempo pa labur\u00e1\u201d. Con esto, acababan los cuentos de Mayulito y cada uno a su catre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron las estaciones del a\u00f1o y el ni\u00f1o creci\u00f3, pero no pas\u00f3 la obsesi\u00f3n de Mayulito por el r\u00edo. El Dulce era, sin dudas, su mejor amigo, su confidente, su compa\u00f1ero. Los vecinos, que tienen ojos para todo, comenzaron con sus habladur\u00edas. En el almac\u00e9n del Turco se escuchaban los m\u00e1s ins\u00f3litos comentarios: algunos dec\u00edan que lo hab\u00edan visto habl\u00e1ndole al agua, otros aseguraban que el chico montaba olas como el m\u00e1s brav\u00edo jinete, no falt\u00f3 el que afirmara que los peces le hac\u00edan caso, pero que \u00e9l nunca hab\u00eda pescado ni comido uno\u2026 en fin, a todos les llamaba la atenci\u00f3n la conducta de Mayulito.<\/p>\n\n\n\n<p>Los changos m\u00e1s grandes jam\u00e1s le contaron a su madre las burlas que deb\u00edan soportar por el embobao con el r\u00edo del hermano menor que ten\u00edan; ya no quer\u00edan ni escuchar las historias de Mayulito, ni defenderlo, ni nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco falt\u00f3 para que los comentarios del almac\u00e9n del Turco lleguen a los o\u00eddos de do\u00f1a Dominga, justo cuando hizo sumar la libreta entre cuenta y cuenta el Turco le larg\u00f3 todo\u2026&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ella, quiz\u00e1s por la bronca de sentirse estafada por los \u201cintereses\u201d del comerciante y la decepci\u00f3n del escaso dinero que ganaban los changos, no contest\u00f3 ni una palabra. Mudita qued\u00f3 la Dominga. Pag\u00f3 hasta el \u00faltimo centavo y se fue a su rancho.<\/p>\n\n\n\n<p>En el camino le repiqueteaban las palabras del Turco: \u201ccapaz que tenga algo en la cabeza\u201d, \u201clo tendr\u00eda que hacer ver, do\u00f1ita\u201d, \u201cllevel\u00f3 pa la ciud\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 el d\u00eda y el Mayulito como siempre en el r\u00edo. Dominga decidi\u00f3 esperarlo, cay\u00f3 la noche y con la luna alta ya apareci\u00f3 su hijo querido.<\/p>\n\n\n\n<p>Al verla, el joven suspir\u00f3 profundamente y la mir\u00f3 con ojos de dorado.<\/p>\n\n\n\n<p>-Decim\u00e9 la verd\u00e1 hijo, \u00bfqu\u00e9 haces tanto tiempo solo en el r\u00edo?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfSolo?\u00a1No!&#8230; madre querida estoy enamorao.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Dominga sinti\u00f3 un alivio tremendo en el coraz\u00f3n. Ah\u00ed est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Para callarles la boca a todos los desocupados que hablan macanas de Mayulito.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY cu\u00e1l de las chinas es? \u00bfLa conozco mijo?<\/p>\n\n\n\n<p>-No, m\u00e1\u2026 io la conozco desde chico. Ella es blanca, muy blanca.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1s hermosa de todo el pueblo \u00a1le juro! Tiene los labios rojos y el cabello rubio como ondas cae sobre sus pechos de n\u00e1car.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1\u00a1Hijito!! \u00a1\u00a1Que te hab\u00eda pegao fuerte esa moza!!<\/p>\n\n\n\n<p>Tas echo un poeta!<\/p>\n\n\n\n<p>-Tanto, madre, que solo quiero estar con ella. Nada me importa, ni me doy cuenta de que pasa el tiempo cuando estamos juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre, entre suspiros de alivio y desconcierto, lo mand\u00f3 a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Recostada en su catre, los recuerdos no la dejaban en paz\u2026 pens\u00f3 en el gringo ese que vino con la tropilla de obreros a terminar el puente\u2026 en las cosas raras que hab\u00eda despertado en ella\u2026 se acord\u00f3 de la sonrisa que brotaba incontrolable de su rostro curtido por el sol\u2026 y entre l\u00e1grimas desempolv\u00f3 el mejor momento de su vida: Cuando el gringo, a la orilla del r\u00edo, le subi\u00f3 la pollera, le dijo tantas cosas lindas y la hundi\u00f3 en un mar de placer. Le parec\u00eda revivir c\u00f3mo se ahogaba y volv\u00eda a respirar con cada beso y caricia que el hombre le hac\u00eda a su cuerpo\u2026 Ah\u00ed estaba la explicaci\u00f3n de tanto gusto por el r\u00edo de Mayulito. Ella sab\u00eda que lo hab\u00eda concedido sobre la arena h\u00fameda del Dulce, con la luna de testigo. Ella sab\u00eda que hab\u00eda conocido ah\u00ed un sorbito de amor y placer.<\/p>\n\n\n\n<p>Se durmi\u00f3 ocultando su magn\u00edfico secreto. Nadie, ni los vecinos se avivaron que Mayulito no era fruto del difunto. Ella no se los iba a andar aclarando.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el sol despert\u00f3, despu\u00e9s de unos amargos, cada cual a su trabajo. Menos Mayulito que silbando feliz se iba para el Dulce.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya que la madre no hac\u00eda nada, los vecinos hab\u00edan decidido \u201cayudar\u201d al chico y lo esperaban en el camino\u2026 Lo agarraron violentamente y entre golpe y golpe le gritaban una y otra vez: \u201cal r\u00edo no\u201d, \u201cvos no vas m\u00e1s al r\u00edo\u201d, \u201cah\u00ed no hay nada\u201d. Al joven, m\u00e1s que los golpes le dol\u00edan las prohibiciones que escuchaba\u2026 La gente envalentonada se cre\u00eda parte de un exorcismo y m\u00e1s gritaban y m\u00e1s le pegaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Mayulito logr\u00f3 soltarse y sali\u00f3 corriendo al r\u00edo. Desde la barranca, ensangrentado, los mir\u00f3 con l\u00e1stima y con una sonrisa de pura felicidad se lanz\u00f3 a los brazos del R\u00edo Dulce.<\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Dominga visti\u00f3 de luto, todo negro\u2026 pero ni una l\u00e1grima derram\u00f3. Ella sab\u00eda que Mayulito estaba donde ten\u00eda que estar\u2026 y este secreto tampoco lo iba a contar.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos pescadores dicen que lo ven a Mayulito cabalgando por las olas del r\u00edo y le piden permiso para lograr una buena pesca. Otros aseguran que lo vieron con la Mayu Mama, a los besos en los remolinos de agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cada vez que la creciente se asoma, todo el pueblo va a casa de Do\u00f1a Dominga a prender velas, dejar ofrendas&nbsp;&nbsp; y rezarle a Mayulito para que el r\u00edo no entre a sus casas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Ren\u00e9 Montoya<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":67135,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[34],"tags":[],"class_list":["post-67134","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"views":19,"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/MARCELA-ELIAS-ESCRITORA-e1718996799784.jpeg?fit=1597%2C1178","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67134"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67134\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67136,"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67134\/revisions\/67136"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/67135"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elterritorialweb.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}