El presidente Javier Milei firmó y envió al Congreso el proyecto de reforma laboral que su Gobierno considera fundamental para “dinamizar el empleo formal” y reducir los costos laborales.
El texto propone reemplazar el sistema tradicional de indemnización por un fondo de cese laboral administrado por empresas y trabajadores, similar al modelo utilizado en la construcción.
Además, introduce modificaciones en los convenios colectivos de trabajo, habilita modalidades más flexibles de contratación —incluida la posibilidad de acuerdos individuales por encima de convenios— y redefine el alcance de la actividad gremial dentro de las empresas.
La iniciativa generó un inmediato rechazo de la CGT y de otros sindicatos, que calificaron la propuesta como “regresiva” y anticiparon un plan de lucha nacional.
Desde la Casa Rosada sostienen que la reforma es imprescindible para combatir la informalidad laboral, que supera el 40%, y para estimular la creación de empleo productivo. El debate legislativo comenzará la próxima semana en comisiones, en un clima de fuerte tensión política.
