El equipo dirigido por Leonardo Ponzio logró imponer su jerarquía en una jornada vibrante del fútbol argentino. River Plate se adueñó del protagonismo desde el pitazo inicial, manejando la posesión de la pelota y presionando alto para forzar los errores en la salida de un replegado Independiente Rivadavia.
La apertura del marcador llegó a la media hora de juego, cuando el árbitro sancionó una falta dentro del área visitante. Gonzalo Montiel ejecutó con categoría desde los doce pasos a los 30 minutos de la primera mitad para poner el 1-0 con un remate esquinado que hizo estallar a las tribunas del Monumental. Con la ventaja mínima, el conjunto local se marchó al descanso mostrando una notable superioridad futbolística.
En el complemento, la tónica del encuentro no varió y el dueño de casa estiró la diferencia rápidamente. Tras una gran jugada colectiva por la banda derecha, Tomás Galván capitalizó un centro preciso a los 54 minutos para definir con un remate certero y estampar el 2-0 parcial que parecía liquidar el pleito.

Sin embargo, el conjunto mendocino reaccionó a base de orgullo y juego directo. El paraguayo Álex Arce descontó para la visita a los 68 minutos tras aprovechar una desatención en la última línea millonaria, encendiendo las alarmas en Núñez y poniéndole suspenso al tramo final del cotejo.
Cuando la Lepra intentaba adelantarse en busca de la hazaña, apareció nuevamente la gran figura de la tarde para bajar el telón. Tomás Galván selló su doblete personal a los 80 minutos con una gran resolución individual dentro del área que decretó el 3-1 definitivo y aseguró la victoria para los de Núñez
