En una tensa sesión del Concejo Deliberante de la capital, la concejal Cecilia Neme marcó una postura disruptiva al oponerse al incremento de la tarifa para taxis y radiotaxis. Con un discurso centrado en la disparidad de intereses entre la patronal y el chofer, Neme puso bajo la lupa la efectividad de los aumentos recurrentes que, según su visión, no se traducen en una mejora de la calidad de vida de quienes están al volante.
El foco en el trabajador y la migración a apps
Para la legisladora, el sistema tradicional atraviesa una crisis de identidad y gestión. “¿Quién está buscando el beneficio de quién? Porque el aumento tras aumento no nos garantiza que sea beneficio para el trabajador”, sentenció. Neme advirtió que esta presión económica, sumada a la concentración del mercado en pocas manos, está empujando a los choferes hacia plataformas digitales, evidenciando una precarización creciente y el cierre paulatino de pequeñas empresas del sector.
La «negociación» con los empresarios
Uno de los momentos más punzantes de su alocución fue la crítica a la metodología de actualización de costos. La concejal describió la dinámica como un juego de números donde las empresas solicitan porcentajes elevados (40% o 50%) para terminar aceptando un 25%, sin que esto implique un compromiso real con las exigencias del cuerpo deliberativo.
“Vienen y piden para conseguir lo que les damos, pero esos mismos actores no cumplen con las condiciones exigidas”, denunció.
Un servicio con deudas pendientes
Más allá de lo económico, Neme enumeró las falencias que afectan directamente al usuario:
- Falta de unidades: Escasa disponibilidad en días de lluvia y feriados.
- Controles deficientes: Ausencia de supervisión estatal sobre la prestación efectiva.
- Crisis de accesibilidad: El punto más crítico de su descargo.
“Hasta el hartazgo voy a repetir lo mismo. No levantan a personas en sillas de ruedas, con muletas o con algún tipo de asistencia”, afirmó con dureza, señalando que la falta de empatía y de vehículos adaptados sigue siendo una materia pendiente que ningún aumento tarifario ha logrado resolver hasta la fecha.
Una discusión de fondo
Al concluir, la concejal dejó en claro que su voto negativo es una demanda de coherencia: si no hay mejoras en la inclusión y eficiencia, el costo no debe seguir recayendo en el ciudadano. La sesión cerró con un interrogante planteado por Neme sobre si los incrementos deben ser incondicionales o si, de una vez por todas, deben estar atados al cumplimiento estricto de las obligaciones de los prestadores.
