SANTIAGO DEL ESTERO RATIFICÓ SU COMPROMISO CON LA DEMOCRACIA A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO
En una jornada marcada por la reflexión y el respeto, la provincia conmemoró el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia. El evento principal tuvo lugar en el Centro Cultural del Bicentenario (CCB) y contó con la presencia del gobernador Elías Suárez, en el marco del 50° aniversario del último golpe de Estado en Argentina.
La ceremonia, organizada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, congregó a una amplia representación del arco político y social. Estuvieron presentes el vicegobernador Carlos Silva Neder; el jefe de Gabinete, Víctor Araujo; la ministra de Justicia y DD.HH., Matilde O’Mill, además de legisladores, magistrados y representantes de organizaciones de Derechos Humanos.

Un puente entre generaciones
El acto no solo fue un espacio para el protocolo, sino también para la participación ciudadana. Instituciones educativas y vecinos se sumaron a un homenaje que incluyó reconocimientos a organizaciones sociales y espacios de debate liderados por jóvenes, quienes compartieron sus perspectivas sobre este oscuro capítulo de la historia nacional.

El eje central de los discursos fue la importancia de la trasmisión generacional de los valores democráticos para evitar que el paso del tiempo erosione la conciencia histórica.
La memoria como proceso dinámico
Durante su intervención, la ministra Matilde O’Mill ofreció una profunda reflexión sobre el paso del tiempo y el riesgo del olvido:
“Cinco décadas es la distancia exacta entre abuelos, padres e hijos. Es el tiempo suficiente para que una experiencia traumática deje de ser vivida y pase a ser narrada, reinterpretada o, en el peor de los casos, olvidada”, advirtió la funcionaria.

O’Mill subrayó que la memoria debe entenderse como un ejercicio activo y constante. En sus palabras, no se trata de un hecho estático, sino de un aprendizaje que debe ser sostenido y resignificado para garantizar la vigencia del sistema democrático: “Si no se transmite, lo que perdemos no son solo recuerdos, sino un aprendizaje construido con dolor para sostener la democracia”, concluyó.
