El debate sanitario y académico volvió a encenderse en el país ante la propuesta del Gobierno nacional de derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida popularmente como Ley de Etiquetado Frontal. Mientras el Poder Ejecutivo impulsa su eliminación en el Congreso, expertos en nutrición advierten sobre el fuerte impacto que esta medida tendría en la sociedad.
La licenciada Cristina Salvatierra, nutricionista, docente de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y profesional del Centro Provincial de Salud Infantil (CePSI), dialogó con Radio Universidad y calificó la posible baja de la normativa como “un enorme retroceso en materia de derechos y salud pública”.
Los argumentos oficiales bajo la lupa
La iniciativa de derogación —firmada por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Salud Mario Lugones— se apoya en proyectos previos del oficialismo y sectores aliados. Desde el Gobierno argumentan que la ley no cumplió los objetivos propuestos, que el sistema basado en los parámetros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confunde a los consumidores y que los sellos representan un obstáculo para la industria alimentaria y el comercio de la región.
Frente a esto, Salvatierra argumentó que la ley, reglamentada en 2022, aún no tuvo el tiempo suficiente para desplegar todo su potencial, sobre todo en lo que respecta a la educación alimentaria escolar. «No hemos tenido un plazo considerable para evaluar ese componente y, sin embargo, ya se plantea derogarla», cuestionó.
Información contra las enfermedades del siglo XXI
El propósito central de los octógonos negros es democratizar el acceso a la información. Según la especialista, los sellos permiten identificar de un vistazo los excesos de sodio, azúcares o grasas saturadas, componentes críticos vinculados directamente a la obesidad, la hipertensión y la diabetes.
»No debería ser necesario ser experto en nutrición para interpretar qué estamos comiendo. El consumidor se empodera cuando tiene herramientas para elegir», señaló Salvatierra, destacando que ya existen estudios nacionales que demuestran cambios positivos en las decisiones de compra de la gente.
La alarma por la salud infantil
La mayor preocupación de los profesionales radica en las infancias. Salvatierra alertó sobre el incremento de patologías de adultos en pacientes pediátricos del CePSI, tales como el hígado graso y la diabetes tipo 2, producto del sedentarismo y el consumo frecuente de productos ultraprocesados.
Además de informar, la ley actual restringe la publicidad de productos con sellos dirigida a menores, prohibiendo el uso de personajes o de juguetes que incentiven su consumo. «La protección de la infancia es uno de los aspectos centrales de esta normativa y todavía queda mucho por implementar», recordó.
Un llamado al debate técnico
Si bien la docente reconoció que existen puntos para revisar y mejorar técnicamente —como los criterios de corte de los sellos o ciertas zonas grises que confunden en productos específicos—, fue tajante en marcar la diferencia entre optimizar y destruir. En ese sentido, remarcó que toda política pública es perfectible y que el ámbito académico está dispuesto a colaborar para ajustar los criterios que sean necesarios, pero siempre poniendo en el centro la salud de la población y no los intereses comerciales.
Finalmente, Salvatierra apuntó a los intereses económicos de las grandes corporaciones alimenticias que presionan detrás de este proyecto y cerró con un pedido directo a los legisladores que definirán el futuro de la norma: “Les pediría que piensen en la salud pública y en la salud de nuestros niños. Esta ley puede perfeccionarse, pero eliminarla sería un retroceso”.
