En un partido cargado de drama, tensión y buen fútbol, la selección de Brasil derrotó 2-1 a Japón en el cierre de la fase de grupos y selló su clasificación matemática a los octavos de final del Mundial 2026. El conjunto sudamericano tuvo que trabajar más de la cuenta para quebrar la resistencia de un ordenado equipo asiático que estuvo a nada de aguarle la fiesta.
Un desarrollo de alta tensión
Desde el pitazo inicial, Brasil intentó adueñarse de la posesión, pero se topó con un Japón impecable en el retroceso táctico y punzante en los contragolpes. Aunque la Canarinha logró ponerse en ventaja gracias a su jerarquía individual, el seleccionado nipón no bajó los brazos y consiguió un empate transitorio que parecía sentenciar el reparto de puntos.

Cuando el reloj apretaba y los fantasmas de la igualdad complicaban el panorama del grupo, la jerarquía brasileña apareció en el último suspiro. Una desconcentración en el fondo japonés sobre el minuto 90 permitió que Brasil firmara el gol de la victoria definitivo, desatando la locura en el banco de suplentes y en las tribunas.
Rumbo a los octavos
Con este resultado, Brasil respira aliviado y ya piensa en la fase de eliminación directa, manteniéndose como uno de los firmes candidatos al título. Por su parte, Japón se despide dejando una imagen altísima de competitividad, habiendo puesto en jaque a una de las máximas potencias del planeta fútbol.

Con este triunfo agónico, Brasil mantiene su racha histórica de no haber quedado nunca eliminado en la fase de grupos de las citas mundialistas modernas.
