Noche negra en Victoria
El presente de River Plate encendió todas las alarmas. En su visita al Estadio José Dellagiovanna, el conjunto dirigido por Eduardo Coudet sufrió un durísimo golpe al caer 1-0 ante Tigre por la cuarta fecha del Torneo Clausura. Con este resultado, el club de Núñez extendió su alarmante racha a seis derrotas consecutivas en el ámbito local y se mantiene hundido en el último puesto de la zona B.
El trámite del encuentro mostró a un Millonario dominador de la posesión durante la primera mitad, pero carente de claridad para generar peligro real sobre el arco de Felipe Zenobio. Salvo un cabezazo de Francisco Ortega despejado por el arquero local y un polémico reclamo de penal sobre Ángel Correa que el árbitro Andrés Gariano no sancionó, las acciones de riesgo fueron escasas.
El desenlace llegó a los 35 minutos del segundo tiempo, cuando Aníbal Moreno perdió una pelota clave en mitad de cancha tras la presión de Jabes Saralegui. El rebote favoreció a Ignacio Russo, quien definió con soltura en el mano a mano ante Santiago Beltrán para anotar el único tanto del partido. Ni el empuje desesperado del final ni el debut de los jóvenes Tobías Andrada y Ortega alcanzaron para salvar la noche.

Números en rojo y la Copa Sudamericana en el horizonte
La estadística refleja la gravedad del momento: el elenco de Núñez es el único equipo de los 30 del certamen que no sumó puntos ni convirtió goles en las cuatro jornadas disputadas del Clausura, tras caer previamente ante Barracas Central, Gimnasia La Plata y Rosario Central. Si se contempla la eliminación de la Copa Argentina a manos de Aldosivi (3-1), la racha adversa asciende a cinco caídas en el semestre y seis en total a nivel local. Su último festejo data del pasado 16 de mayo.
Ubicado en el 11° lugar de la Tabla Anual con 29 unidades, el plantel de la Banda Roja deberá dar vuelta la página rápidamente para cambiar la cara internacionalmente. El próximo miércoles enfrentará a Independiente Santa Fe en Colombia por los octavos de final de la Copa Sudamericana, con el objetivo urgente de cortar la sangría futbolística.
