El fútbol volvió al lugar donde se consagró como leyenda. El Estadio Azteca se convirtió en el primer escenario del planeta en recibir tres inauguraciones de la Copa del Mundo (tras las históricas ediciones de 1970 y 1986), marcando el inicio formal del Mundial de la FIFA 2026, coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá.
La ceremonia, según destacan los principales portales de noticias internacionales, combinó la profunda herencia cultural mexicana con el carácter global de un torneo que por primera vez albergará a 48 selecciones. El espectáculo visual estuvo centrado en una gigantografía de papel picado —símbolo artesanal tradicional de la alegría en el país azteca— que sirvió como hilo conductor para dar paso a las delegaciones artísticas.
El gran momento musical de la tarde llegó de la mano de Shakira y el cantante nigeriano Burna Boy, quienes hicieron vibrar las tribunas al interpretar en vivo por primera vez «DaiDai», una de las canciones oficiales del álbum del Mundial. La fiesta local también contó con la participación de la banda mexicana Maná y una emocionante interpretación del himno nacional por parte de Alejandro Fernández. Durante el evento, se proyectaron conmovedores homenajes visuales dedicados a Pelé y Diego Armando Maradona, figuras cuyas leyendas quedaron inmortalizadas precisamente sobre ese mismo césped.

Una inauguración dividida en tres tiempos
Los portales deportivos coinciden en resaltar la naturaleza inédita de esta edición. Por primera vez en la historia, el torneo no tendrá una única gala de apertura, sino tres ceremonias independientes para recibir la competencia en cada uno de los países anfitriones.
Tras el puntapié inicial en México con el encuentro ante Sudáfrica, la acción se trasladará el viernes al Estadio de Toronto, donde Canadá celebrará su propia fiesta con artistas de la talla de Michael Bublé y Alanis Morissette. Pocas horas más tarde, el SoFi Stadium de Los Ángeles bajará el telón de las inauguraciones con un despliegue masivo que combinará pop, afrobeats y K-pop justo antes del estreno del seleccionado estadounidense.

Contrastes fuera de la cancha
No todo fue fiesta en las inmediaciones del coloso de Santa Úrsula. Agencias y medios internacionales reportaron fuertes medidas de seguridad en el centro de la Ciudad de México y en los accesos al estadio debido a protestas y bloqueos encabezados por colectivos sociales y sindicatos docentes (CNTE).
A pesar de que el clima social se sintió tenso en las horas previas y provocó algunas complicaciones logísticas para los fanáticos, el gobierno mexicano garantizó el normal desarrollo del evento. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por una postura prudente: declinó asistir al partido de apertura y donó su boleto de palco a una niña futbolista de una liga local.
Con el balón ya rodando sobre el césped del Azteca, se abre paso una competencia maratónica de 104 partidos repartidos en 16 sedes norteamericanas, dando inicio a lo que los portales ya catalogan como el Mundial más masivo y descentralizado de la historia del deporte.
