“LA RAZA ES UNA INVENCIÓN POLÍTICA”
En los últimos diez años, el campo historiográfico de Santiago del Estero ha experimentado una transformación profunda. Según la Mag. Adriana Medina, coordinadora de la Licenciatura en Historia y directora de la Escuela para la Innovación Educativa de la UNSE, la provincia atraviesa una «primavera de la historia local» que busca llenar los vacíos dejados por la narrativa tradicional.
El concepto de raza como herramienta de control
Para Medina, el término «raza» no posee un sustento biológico, sino que fue una construcción diseñada para estratificar la sociedad tras la llegada de Colón a América. «La invención de la raza tiene que ver con la empresa colombina. Se empieza a incorporar el término como una categoría para diferenciar quiénes eran los europeos y quiénes eran ‘los otros'», explica.
Esta distinción no fue solo nominal, sino que determinó la estructura económica y urbana de la región:
- División del trabajo: Ciertas «razas» fueron destinadas al privilegio y otras a la servidumbre.
- Ocupación del espacio: En el Santiago colonial, los blancos habitaban el centro, mientras que los pueblos originarios y afrodescendientes eran desplazados a la periferia.
El mito del blanqueamiento
La especialista señala que las élites de fines del siglo XIX consolidaron la idea de una «Argentina blanca» que descendía de los barcos, invisibilizando el mestizaje preexistente. Este mandato social empujó a las poblaciones afrodescendientes a buscar el «blanqueamiento» como una estrategia de supervivencia y ascenso social para sus hijos.
»No existe una diferencia racial desde lo biológico. Lo que hay son diferencias de fenotipos, de rasgos, pero todos somos la raza humana. Esta invención fue, obviamente, del poder; una invención política», afirma Medina.
La irrupción de los sujetos subalternos
La historiografía actual ha comenzado a cuestionar la «historia oficial» de los grandes héroes para dar lugar a los sujetos subalternos: mujeres, niños y afrodescendientes que, aunque siempre estuvieron presentes, fueron sistemáticamente borrados de los registros.
Este cambio de paradigma se refleja hoy en las aulas y en las investigaciones académicas de la UNSE. Medina destaca que la mayoría de los trabajos finales y tesis actuales abordan estas nuevas temáticas con fuentes innovadoras.
Hacia una historia pública
Finalmente, la historiadora subraya que este proceso de deconstrucción no se limita a los claustros universitarios. El objetivo actual es consolidar una «historia pública», capaz de salir de los gabinetes de investigación para integrarse en el conocimiento general de la sociedad santiagueña, permitiendo que la comunidad reconozca sus verdaderas raíces y su identidad diversa.
