El Gerardo Zamora juró este viernes como senador nacional en el ámbito del Senado de la Nación, en el marco de la sesión preparatoria que incorporó a 23 de los 24 legisladores electos en los comicios de octubre. Con Zamora, asumieron también como senadores por Santiago del Estero Elia Moreno y José Emilio Neder.
Reacciones desde distintos sectores
Desde el oficialismo nacional, se vislumbra a Zamora como un actor clave para la aprobación del presupuesto 2026 y de las reformas que planea impulsar el gobierno. En ese marco, el nuevo ministro del Interior, Diego Santilli, viajó esta semana a Santiago del Estero para reunirse con Zamora, en un gesto que marca disposición al diálogo.
Tras la reunión, Zamora señaló la importancia de alcanzar consensos en el Congreso. Subrayó que las provincias —y sobre todo las del interior— deben ser escuchadas, en especial en lo que refiere a fondos, coparticipación y obra pública.

En Santiago del Estero, referentes del oficialismo local celebraron la renovación de bancas como una reafirmación del apoyo popular: el triunfo de la lista de Zamora le permitió quedarse con dos de las tres senadurías en disputa.
Por su parte, sectores de la oposición advierten que el retorno de figuras territoriales como Zamora y Neder al Senado modifica el tablero político: estiman que la Cámara Alta podría volverse más fragmentada, lo que complicaría la construcción de mayorías.
Expectativas para su gestión legislativa
La asunción de Zamora y sus pares santiagueños al Congreso abre varias hipótesis sobre su papel en la próxima etapa parlamentaria:
Se espera que Zamora y su bloque jueguen un rol central en la negociación del presupuesto 2026, como interlocutores del Gobierno nacional en materia de coparticipación, recursos para provincias y distribución de fondos para obras.
Con una presencia territorial fuerte y experiencia de gestión provincial, Zamora podría convertirse en puente entre el interior del país y el Poder Ejecutivo, ampliando su influencia más allá de Santiago del Estero.
La inclusión de nuevos senadores con peso territorial, muchos provenientes de cargos ejecutivos provinciales, realinea la dinámica de poder en el Senado: la Cámara Alta se perfila como escenario de negociaciones más complejas, con protagonismo de gobernadores y exgobernadores.
