CRONOTERAPIA: EL RELOJ BIOLÓGICO COMO ESCUDO CONTRA LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

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Expertos advierten que el «jet lag social», los horarios de comida irregulares y la exposición nocturna a pantallas desajustan el sistema circadiano, incrementando significativamente el riesgo de obesidad, diabetes y patologías cardíacas.

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​En la medicina preventiva actual, ya no basta con contabilizar las horas de sueño. La evidencia científica reciente demuestra que el cuándo se duerme, se come o se hace ejercicio es tan crucial como la actividad en sí misma. Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC), especialistas destacan la importancia de la salud circadiana para mantener la homeostasis del organismo y proteger el corazón.

​“Hay actividades que desajustan nuestro reloj biológico que, sumadas al estrés crónico, producen afecciones directas en nuestra salud cardiovascular”, explica la Dra. Lorena Brocal (MP 2260), integrante de la FAC.

​El ritmo de los órganos: El ciclo de 24 horas

​Casi todas las funciones del sistema cardiometabólico operan bajo un ritmo circadiano. Desde la presión arterial y el colesterol hasta la probabilidad de sufrir un infarto o arritmias, todo está coordinado por un «reloj maestro» ubicado en el cerebro.

​Este centro de control se sincroniza principalmente a través de la luz que percibe la retina. Sin embargo, factores modernos como el trabajo por turnos, los horarios caóticos de sueño y la exposición intensa a luz azul por la noche generan una «desincronización» entre el reloj central y los relojes periféricos de los órganos.

​El impacto de las alteraciones en números

​La falta de alineación con el ciclo de luz-oscuridad no es un problema menor. Las estadísticas compartidas por la FAC revelan un panorama alarmante:

  • Jet lag social: Se vincula con un 23% más de riesgo de sobrepeso.
  • Irregularidad al acostarse: Aumenta en un 25% las probabilidades de obesidad central.
  • Trabajo nocturno: Se relaciona con un 17% más de riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV). Por cada 5 años de exposición a estos turnos, la mortalidad cardiovascular sube un 20%.
  • Alimentación nocturna: Comer durante la «noche biológica» eleva drásticamente el riesgo de diabetes tipo 2.
  • Higiene lumínica: Buscar luz natural intensa por la mañana y reducir la luz artificial (especialmente la azul de móviles y computadoras) al caer el sol. Se recomienda el uso de filtros o anteojos especiales si la exposición es inevitable.
  • Ventana de alimentación: Optar por una alimentación temprana con restricción horaria (ventanas de 8 a 10 horas). Desayunar antes de las 8:00 y mantener un ayuno nocturno mayor a 13 horas reduce el riesgo metabólico en un 53%.
  • Actividad física estratégica: Realizar ejercicio en horarios que favorezcan el reloj interno. Si bien depende de cada individuo, se observa que las mujeres obtienen mayores beneficios por la mañana, mientras que los hombres suelen beneficiarse más por la tarde.
  • Regularidad del sueño: Mantener horarios constantes para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana, para evitar el estrés celular.

Fuente: Federación Argentina de Cardiología (FAC)

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