El Ministerio de Energía y Minas de Cuba confirmó hoy una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), dejando a la totalidad del país sin suministro de energía. El evento, que comenzó a registrarse en las primeras horas de la jornada, ha paralizado la actividad económica y social en las principales provincias, agravando una situación energética que ya se encontraba en niveles críticos.
Según el reporte oficial de la Unión Eléctrica, la falla sistémica responde a un déficit severo en la generación de carga, producto de la falta de combustible necesario para alimentar las centrales termoeléctricas y los grupos electrógenos. El Gobierno cubano atribuyó formalmente esta emergencia a la inestabilidad en la llegada de cargamentos de crudo, señalando que la nación suma tres meses sin recibir suministros externos regulares, lo que ha vaciado las reservas estratégicas.
Infraestructura al límite
A la falta de insumos se suma el deterioro tecnológico de las principales plantas del país, que operan con décadas de antigüedad y mantenimientos postergados. Las autoridades técnicas trabajan en este momento en la creación de «microsistemas» regionales para intentar restablecer el servicio de forma paulatina, priorizando centros hospitalarios y servicios esenciales, aunque advierten que el proceso de recuperación será lento y complejo.
Impacto social
El apagón masivo ocurre en un contexto de alta tensión social, con ciudadanos que enfrentan dificultades diarias para la conservación de alimentos y el acceso al agua potable, servicios que dependen directamente del bombeo eléctrico. Hasta el cierre de esta edición, amplias zonas de La Habana y el interior de la isla permanecen a oscuras, a la espera de un cronograma oficial que brinde previsibilidad sobre el retorno de la energía.
