LECCIONES DESDE UCRANIA

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Por Ariel Bulacio, Docente, analista, pastor evangélico

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Luego de tres largos años de sangrienta guerra, la operación especial rusa pareciera que está cerca de acabar. O al menos entrar en un impasse de alto al fuego, pero no por mutuo acuerdo, sino más que nada por propia voluntad de los rusos.

Todas las guerras modernas tienen como chispa de inicio un detonante común, la economía. Todas las guerras modernas son por dinero o bien recursos naturales. Rusia es una de las cinco economías más grandes del mundo, pero con un condimento especial, es el país más extenso del planeta y abarca dos continentes, con todas las riquezas y recursos que contiene. Un plato muy apetecible para la voracidad de las economías occidentales que siempre se caracterizaron por sangrar y saquear y dividir a otros países y territorios, para su propio sustento.

Pero los cálculos que se hicieron a la hora de enfrentar a Rusia en una guerra proxy no tuvieron en cuenta que Rusia no estaba sola en esta aventura belicista, no contaron los occidentales con que Corea del Norte pondría material y hombres en el campo de batalla de lado de Rusia y que China e India iban a ser el respaldo económico para el gobierno de Vladimir Putin.

A todo lo antes dicho y expuesto debemos sumarle el hecho de que todas las sanciones económicas impuestas a Rusia fueron un tiro por la culata para Europa y por ende, para EEUU significó una contracción del uso del dólar como moneda corriente en el mundo.

Hoy Europa está sumida en una importante recesión y sin armamento para sostener un par de semanas un conflicto a gran escala contra Rusia y sus aliados. Donald Trump viejo zorro de la política y la economía, sabedor de que este conflicto afectaría los intereses estadounidenses asumió la presidencia decidido a ponerle un fin al enfrentamiento, pero lo que quizás no tuvieron en cuenta es que a las condiciones las iban a poner los rusos, sobre el escritorio y sobre el campo de batalla.

Y mientras tanto Europa pretende seguir luchando hasta el último Ucraniano. Moraleja, no seas carne de cañón de quien hoy te dice ser tu amigo, porque cuando las papas quemen vas a ser Ucrania.

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