Cuando hablamos de orden mundial, hablamos del status quo impuesto por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial no solo en lo geoestratégico, estrictamente militar y político. Sino también, con lo más importante en este trasfondo mundial, lo económico. Puesto que después de toda guerra las arcas de los contendientes quedaron diezmadas, y los vencedores y sus aliados se dieron a la tarea de recuperar lo invertido imponiendo condiciones, restricciones y sanciones a los vencidos.
Pero, siempre puede haber un pero, y el pero en esta cuestión es que, los vencedores estaban divididos prácticamente desde el inicio de la guerra, y los vencidos también alineados con un bloque y con otro de los vencedores. Este nuevo orden impuesto en 1945 dejaba perfectamente definidas zonas de influencia dominadas por EEUU y la entonces Unión Soviética. Con una Europa devastada y Japón trillado por bombardeos incendiario y las dos primeras bombas nucleares detonadas contra población civil.
Asi las cosas por un lado capitalismo y libre mercado y por el otro comunismo, economía colectiva y cortina de hierro.
La recuperación cuasi milagrosa de Japón y Alemania como potencias económicas e industriales, con el correr de los años inclinó la balanza a favor del bloque liderado por los EEUU y como consecuencia llegamos a la disolución de la Unión Soviética en los años 90. Donde mutamos a un orden unipolar de influencia. Pero a pesar de ello gran parte del andamiaje estructurado después de la Segunda Guerra Mundial se sostuvo en pie.
Pero a partir del 24 de febrero de 2022 con invasión rusa a Ucrania y con el precedente inmediato de 2014, la anexión de Crimea por parte de Rusia. Fue el detonante que tiro por el suelo ese antiguo orden unipolar liderado por occidente. Y visibilizó un Nuevo Orden que venía silenciosamente desarrollándose sin ser visto por el común de la gente.
Como había sucedido anteriormente cuando fueron determinantes Japón y Alemania para la unipolaridad, esta vez fueron determinantes para el rompimiento de la unipolaridad, el desarrollo económico tecnológico y militar de China Y el resurgimiento de Rusia como líder de los países euroasiáticos y también rol de una potencia silenciosa como lo es India. Hoy los personajes de la obra son los mismos, pero los actores son otros. Hoy el confrontamiento armado es quizás un último recurso, pues las guerras se libran principalmente en el campo económico y social a través del control de zonas con recursos naturales vitales e imprescindibles y también con el control de los medios de comunicación.
Hoy los intereses han cambiado y también el antiguo orden donde las reglas eran impuestas desde el hemisferio norte. Hoy en día la ONU quedo relegada a un organismo internacional de legitimación y convalidación de inquietudes y mociones que la superan en relevancia. La conformación del BRICS (bloque económico conformado por Brasil, Rusia, India, China Y Sudáfrica) y su influencia en la economía mundial confirma este nuevo orden.
