12 febrero, 2026

PATO HERRERA, UNA VOZ NACIDA EN LA INFANCIA QUICHUA DEL CANTO SANTIAGUEÑO

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Desde sus primeras canciones en el histórico Alero Quichua hasta los grandes escenarios del folklore argentino, la trayectoria de Pato Herrera está marcada por la memoria, la lengua y una identidad profundamente arraigada en Santiago del Estero.

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La historia artística de Pato Herrera se entrelaza con la memoria sonora de Santiago del Estero y con una infancia atravesada por el canto y la lengua quichua. Su vínculo con la música comenzó a los nueve años, cuando su padre la llevaba junto a sus hermanas al emblemático Alero Quichua, en el marco del programa radial conducido por Sixto Palavecino, un espacio fundamental para los vecinos y la cultura popular. Allí dio sus primeros pasos públicos y fue convocada poco después para participar en una grabación que marcaría su formación artística.

En 1986 integró la grabación de un disco de canciones infantiles en quichua y castellano, junto a niñas y niños de Atamisqui y Hoyos, hablantes de la lengua originaria. Mientras ellos interpretaban las partes en quichua, Herrera cantaba las traducciones al castellano junto a su hermana y el músico Mono Banegas. Ese mismo año participó en otra producción discográfica, Canciones de Navidad, también bilingüe, presentada en el Teatro General San Martín de la Ciudad de Buenos Aires, una experiencia temprana que proyectó su voz más allá del ámbito provincial.

Durante los años 1987 y 1988 formó parte de ciclos musicales junto a referentes del folklore como Jacinto, Peteco y Juan Saavedra, con presentaciones en el Teatro 25 de Mayo y recorridas por escuelas, llevando la música popular a nuevos públicos y reforzando su compromiso con la difusión cultural.

Desde entonces, su camino artístico no se detuvo. Compartió escenarios con Juan Saavedra, fue invitada a diversas producciones discográficas y, desde hace casi dos décadas, integra el grupo vocal Soles y Lunas, sin dejar de desarrollar en paralelo su carrera como solista.

En la actualidad, Pato Herrera es reconocida como una voz santiagueña de raíz profunda. Acompaña a Raly Barrionuevo y, al mismo tiempo, sostiene una búsqueda personal marcada por la lengua, la memoria y el canto colectivo. Su recorrido confirma que el folklore no solo se hereda y se aprende desde la infancia, sino que se resignifica en cada nueva generación que lo hace propio.

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