Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia dio un paso crucial en sus aspiraciones al vencer de local a Quimsa de Santiago del Estero por 76-59 en el Juego 3 de las Finales de la Liga Nacional de Básquetbol. Con este resultado, el «Mens sana» se pone match point y queda a una sola victoria de levantar el ansiado trofeo.
El base Sebastián Carrasco fue la gran figura y goleador del dueño de casa con 14 puntos, secundado por una sólida labor colectiva. En la visita, el norteamericano Sam Freeman también aportó 14 unidades, pero no fueron suficientes para contener el vendaval verde en la segunda mitad.

De menor a mayor: la reacción del «Verde»
El inicio del encuentro mostró a un Quimsa más fino en la puntería. De la mano de un triple de Diego Figueredo y las arremetidas de Brandon Robinson, la visita logró destrabar los minutos iniciales de paridad para escaparse por cinco puntos (10-5). A pesar del empuje patagónico liderado por Martiniano Dato, los santiagueños cerraron el primer cuarto arriba por 18-14.
La historia comenzó a cambiar en el segundo período. Gimnasia ajustó las tuercas en primera línea defensiva y, con un triple clave de Kenneth Horton, emparejó las acciones en 21. A partir de allí, el Socios Fundadores se encendió: las apariciones de Carrasco y Marcos Chacón le permitieron al local revertir el marcador y sacar una máxima de nueve. Un par de tiros libres de Jerome Meyinsse sobre el final decoraron el 39-32 con el que ambos planteles se fueron al descanso largo.
El quiebre del partido
Al regreso de los vestuarios, el «Verde» capitalizó la sequía ofensiva de la «Fusión». Con un parcial rápido, la brecha se estiró a los dos dígitos (43-32). Quimsa intentó reaccionar mediante el orgullo de Leonardo Lema y la potencia de Freeman en la pintura (llegando a descontar 49-42), pero «La Magia» comodorense volvió a tomar el control del ritmo para clausurar el tercer capítulo 55-44.

Dato clave: Gimnasia secó la ofensiva de Quimsa en la segunda mitad, permitiéndole anotar apenas 27 puntos entre el tercer y cuarto período.
El último cuarto fue un monólogo del conjunto dirigido por Martín Villagrán. Lejos de replegarse, Gimnasia olió la sangre y castigó con un triple de Mauro Cosolito y las penetraciones de Carrasco para que la diferencia escalara rápidamente a 16 puntos (66-50). La máxima del encuentro llegó a tocar una distancia de 22 unidades (76-54), sentenciando la historia mucho antes del sonido de la chicharra final.
Con el definitivo 76-59, Gimnasia ratificó su fuerte localía, pasó al frente en la serie definitiva y sueña despierto con el grito de campeón ante su gente.
