El Banco Central subió este jueves a 41,5% la tasa de interés que pagan los plazos fijos a 30 días para las personas humanas, lo que representa un rendimiento de 50,4% de Tasa Efectiva Anual (TEA).
Así lo informaron a Télam fuentes del Banco Central que señalaron que para el resto de los depositantes del sistema financiero la tasa mínima garantizada se establece en 39,5%, lo que representa una TEA de 47,5%.
«Superada la crisis sanitarias, el BCRA ratificó en los Objetivos y Planes 2022, la meta de establecer un sendero de tasa de interés de política de manera de propender hacia retornos reales positivos sobre las inversiones en moneda local, y de preservar la estabilidad monetaria y cambiaria», dijo la fuente.
Las flamantes Notaliq tendrán una tasa variable que se actualiza por Leliq. El objetivo de estas nuevas notas es que los bancos puedan optar entre un instrumento a tasa fija, como lo son las Leliq a 180 días, o a este que ofrece una tasa variable.
Esto significa que si una entidad cree que en el futuro va a haber una suba de tasas, tendrá mayores incentivos a suscribir a las Notaliq. Si por el contrario, la entidad cree que habrá una reducción, le convendrá la tasa fija a 180 días.
La tasa de la Notaliq se irá actualizando con la Leliq a 28 días. Cada vez que se modifique esa tasa, se aplica a los días restantes. Hoy esa tasa es de 47% de TNA, igual que la Leliq a 180 días. Si dentro de un mes se altera, se aplica la nueva tasa para los 150 días restantes.
UNA SUBA AMPLIAMENTE ESPERADA
Esta nueva suba de la tasa llega tan solo seis semanas después del último incremento aprobado por la entidad que preside Miguel Pesce, y era ampliamente esperada por el mercado. Es que la suba anterior, de 38% a 40%, había sido considerada insuficiente dado que dejaba la TEA en 48,29%, por debajo tanto de la inflación pasada como la esperada.
No obstante, este nuevo incremento de la tasa tampoco logra cumplir el compromiso que había adoptado el BCRA de dar tasas reales positivas. Con la Leliq en 42,50%, la TEA pasa a 51,90%, por lo que se mantiene debajo de la inflación proyectada por el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) para este 2022, que se situó en 55%.
«Una inflación de 3,9% requiere una TEA de 58,3%, lo que requeriría una tasa de 46,75%«, calculó Juan Ignacio Paolicchi, economista de Empiria.
Si bien analistas venían especulando con este nuevo incremento, no había una expectativa de una suba significativa que llevara a las tasas a terreno positivo en términos reales dado el tamaño actual de los pasivos remunerados, que superan los $ 4,4 billones.
Pese a ello, concede que el Banco Central se encontraba ante un panorama difícil. «Una suba muy fuerte impacta mucho en su balance, dado que subirían mucho los intereses de los pasivos remunerados, con lo cual tampoco tenía mucho margen para subirlas», analizó Paolicchi.
Pero, por otra parte, también recordó que «el acuerdo con el FMI implica tasas reales positivas, y para eso se necesitaría una tasa de plazos fijos de 47,5% para empatarle a la inflación del 3,9% de enero».
Según estimaciones de Fernando Marull, director de FM&A, por cada punto porcentual que el BCRA subiera la tasa de Leliq -dado el stock actual de pasivos remunerados-, los intereses se encarecerían en unos $ 40.000 millones por año.
«No se está esperando un overshooting por la restricción que tiene el BCRA por el lado cuasifiscal», había adelantado Federico Furiase, director de Anker Latinoamérica.
