Esta eliminación de Boca, por segundo año consecutivo en los octavos de final de la Copa Libertadores, será recordada como la de la noche nefasta de Darío Benedetto, que erró un penal en el primer tiempo y cuando tuvo el que le hubiera dado el triunfo a Boca en la serie final, lo tiró a la segunda bandeja. Sí, sin eufemismos: a la segunda bandeja. Frustración grande para Boca, que chocó durante los 90 minutos contra un firme Corinthians. No pasó del 0-0 y en los penales cayó 6-5.

Desolado, Benedetto no pudo contener las lágrimas en el final, mientras con gestos le pedía disculpas a los hinchas que en las tribunas no podían creer lo que había pasado. Para Boca convirtieron Marcos Rojo, Carlos Izquierdoz, Guillermo Fernández, Oscar Romero y Alan Varela. Además de Benedetto, fallaron Sebastián Villa y Juan Ramírez, cuyos remates fueron atajados por Cassio.

Agustín Rossi, que en la ida le había atajado un penal a Guedes, mantuvo su habitual eficacia en la serie al desviar los remates de Raúl Gustavo y Bruno Melo; también rozó el de Lucas Pitón. Para Corinthians marcaron Fabio Santos, Víctor Castillo, Guedes, Roni, Pitón y, el definitivo, Gil. Un recuento que siempre se detendrá en Benedetto, a quien Battaglia le dio la confianza del quinto penal. Era el decisivo. Si lo convertía, Boca se clasificaba por 4-3. La pelota la atajó un hincha apoyado en la baranda de la segunda bandeja. El descalabro de Benedetto terminó arrastrando a todo Boca, que quedó afuera cuando encaró esta revancha como favorito ante un rival muy mermado por las numerosas ausencias.

Fuente de satisfacciones en la conquista de la última Copa Argentina y frente a Racing en la Copa de la Liga, esta vez Boca encontró en los penales un castigo a su impotencia en los 90 minutos. Benedetto sumaba tres goles en esta Copa Libertadores. El de anoche fue su partido 100 con la camiseta de Boca, un aniversario unido a un dolor incalculable.
