A lo largo de la historia, el mundo no estuvo exento de grandes conflictos y crisis agudas, alimentadas por intereses espurios muchas veces y genuinos otras veces. Hoy en occidente hablamos del conflicto en
Ucrania, una guerra no declarada entre Rusia y Ucrania (Otan+EEUU) que también se libra en los medios de comunicación.
Pero por otro lado nada se dice de una cantidad significativa de guerras y conflictos que simultáneamente se llevan a cabo en Medio Oriente, Asia Central y el Norte de África. Puesto que la información hoy en día
es sinónimo de poder, en lo militar, político y económico; y la desinformación también. Hoy mas que nunca cobra valor la frase “un hombre informado, es un hombre libre” pero vale la aclaración,
informado con la verdad.
Hoy ese paradigma corre peligro de no ser tal. Puesto que el hombre también puede ser desinformado, sin que el mismo lo sepa. La pregunta que debemos hacernos entonces es: Como vivimos la
información? Que se entiende por información? Que información maneja en el día a día el hombre común?
Particularmente creo que siempre que sea posible es necesario ver las dos caras de la moneda y escuchar el sonido de las dos campanas. Para tener una idea muy aproximada a la verdad. También debemos
tener en cuenta dos factores determinantes en la elaboración de una información veraz, primero la voluntad de informarnos y segundo el acceso a la información. También saber adaptarnos a nuestra
necesidad natural e intelectual de informarnos.
Hoy en día la información (no la verdad) condiciona sobre manera el presente y el devenir del hombre común. Pero nuestra mirada diferente es tal, cuando interviene el conocimiento de principios teológicos absolutos, que nos dan un campo visual de la realidad, desde una perspectiva de la Fé.
Muchos se preguntarán que tienen que ver, la información, las noticias, la realidad del mundo, con la Fé?
La respuesta es que la Fé es catalizadora de optimismo, es positiva, es paciente, es segura, esperanzadora. Por eso la Fé nos permite tener una mirada de confianza ante las calamidades del mundo.
Pero también es una mirada que nos permite ser asertivos y objetivos a la hora de formarnos un cuadro de situación, ser verosímiles a la hora de elaborar la respuesta a la situación (cualquiera fuere) y seguros a la hora de implementarla.
Una mirada diferente que cambia, transforma nuestra existencia. Ante lo pesimista que se nos presentan, la realidad, la información, la seguridad, la economía y la paz mundial. Es posible, en nosotros está, saber utilizar la lente adecuada. Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
