Rosa Sánchez, hermana de Valeria, mamá de Emilse Camila Barrera, cuenta que tras conocer la caratula de homicidio simple se terminó de definir la marcha que hoy recorrió las calles céntricas de la ciudad de Frías. Cerca de las 20.30 desde la Plaza 25 de Mayo partió la familia acompañada de amigos y vecinos exigiendo que se cambie a homicidio calificado por violencia de género.
En una de las paradas, en la Plaza 9 de Julio, la tía de Camila abrazada junto a otras mujeres de la familia desde la fuerza y el dolor les habló a las autoridades provinciales, municipales y judiciales exhortando a que atiendan las problemáticas de consumo y los casos de violencia por razones de género que atraviesa a Frías. También interpeló a las escuelas, al SEDRONAR, a la SUBNAF y demás instituciones del Estado para que aborden las violencias y las desigualdades desde el trabajo territorial y comprometido. No le hizo falta micrófono, su voz retumbaba en el microcentro oeste.

En diálogo con El Territorial Web, Rosa Sánchez manifestó que espera el acompañamiento de la comunidad friense, ya que “lo que le pasó a Camila excede lo personal y familiar”. Insistió en la necesidad del acompañamiento institucional a la familia y reniega de no haberlo tenido cuando fue requerido. También pidió que se realice un tratamiento responsable y respetuoso desde los medios de comunicación y en las redes sociales.
Por su parte, la fiscal a cargo doctora, Natalia Simoes, tras ser consultada por la carátula explicó que ésta tiene concordancia con los elementos probatorios con que se cuenta a la fecha. Agregó que en el curso de la investigación nada se descarta y que todo es materia de análisis, reforzando así la noción del carácter provisorio que tienen las carátulas.

Entorno vulnerable y desigual
Camila, era la menor de cinco hermanos. Era una adolescente en situación de consumo problemático, no iba a la escuela desde los 13/14 años. Vivía en la casa de su abuela paterna en el barrio Eliseo Fringes y el viernes 7 de noviembre había cumplido 17 años.
Hoy, el único imputado y detenido en la capital santiagueña es Eduardo Pallares (37), acusado de haberla matado con el cordón del llavero de su moto. “Se me fue la mano”, reconoció en su primera y única declaración.
Pallares en 2007 fue condenado por abuso sexual, en 2016 por daños y amenazas calificadas a dos personas mayores y en 2022 por otra causa de violencia de género.
En caso de sufrir violencias por razones de género llama a la Línea 144.
