La gestión del presidente Javier Milei enfrenta uno de sus desafíos políticos más complejos debido a las crecientes presiones de sus propios socios políticos, quienes exigen la inmediata renuncia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El alto funcionario se encuentra en el ojo de la tormenta tras ser investigado por un presunto enriquecimiento ilícito, una situación que salió a la luz tras analizarse las inconsistencias en su última declaración patrimonial.
Este escándalo estalla en un momento inoportuno para el Poder Ejecutivo, que intentaba capitalizar políticamente los recientes indicadores económicos favorables, puntualmente la desaceleración de la inflación de mayo que se ubicó en el 2,1% mensual. Sin embargo, la gravedad de la crisis institucional ha logrado opacar por completo los logros financieros celebrados por el oficialismo.
En los pasillos del Congreso, el impacto ya se hace sentir con fuerza. La agenda legislativa se encuentra virtualmente paralizada mientras los diferentes bloques reacomodan sus posiciones frente al conflicto interno del Gobierno, transformando la estabilidad del gabinete en la principal incógnita de las próximas horas.
