La noticia fue comunicada por su familia, que solicitó respeto y acompañamiento en este momento de profundo dolor.
Con su característica sonrisa siempre a flor de piel, “Coo” trascendió el anonimato para convertirse en un verdadero ícono urbano. Amante de la guaracha, género que interpretaba con pasión y alegría, fue también creador de frases que ya forman parte del acervo popular local, como “¡Qué cagada gorila!” y “¡Hay que cuidar el arco!”.
Más que un personaje pintoresco, Coo fue un símbolo de fiesta, humor y espontaneidad. Su carisma lo convirtió en una figura querida por generaciones que lo vieron recorrer escenarios, calles y celebraciones, llevando siempre buena energía.
Su partida deja un vacío en la memoria colectiva de Santiago del Estero, pero su legado popular seguirá presente en cada sonrisa que despierte su recuerdo.
