El Estadio Mâs Monumental fue escenario de una jornada de alta tensión en la que el conjunto dirigido por Eduardo «Chacho» Coudet empató 2-2 frente a Vélez Sarsfield. El desarrollo del juego parecía completamente favorable para el local durante la primera mitad, donde mostró un nivel colectivo arrollador y una eficacia ofensiva que ilusionó a los miles de simpatizantes presentes en Núñez.

Desde el pitazo inicial, el Millonario impuso condiciones mediante una presión alta e intempestiva. La apertura del marcador llegó tras una gran maniobra colectiva culminada por Ángel Correa, quien definió con jerarquía ante la salida del arquero rival. Pocos minutos después, la ventaja se amplió gracias a Joaquín Freitas, ratificando el dominio absoluto del dueño de casa y dejando la sensación de que el pleito estaba liquidado antes de irse al descanso.

Sin embargo, la historia cambió radicalmente en el complemento. El Fortín reordenó sus líneas, adelantó sus piezas y comenzó a disputar el terreno en el mediocampo ante un rival que bajó notoriamente su intensidad. El punto de quiebre del cotejo ocurrió tras un grave error en la salida de Thiago Almada, equivocación que capitalizó la visita para descontar e injectarle dramatismo a la noche. La anotación desorientó por completo a los dirigidos por Coudet, quienes perdieron la brújula táctica y terminaron cediendo la iniciativa.

Aprovechando el envión psicológico y los desajustes defensivos de la banda roja, la visita alcanzó la igualdad definitiva en el tramo final del compromiso. El pitazo final decretó un amargo 2-2 que desató la desaprobación generalizada de las tribunas. La reacción de los hinchas al finalizar el encuentro reflejó la molestia por los dos puntos perdidos en casa y la falta de capacidad para sostener un resultado que parecía totalmente asegurado.
